Ninguna consulta se pierde en el correo de alguien
Las consultas entran por correo, portal o teléfono y caen en una cola común. Cada una tiene responsable, estado y tiempo de respuesta a la vista.

Todo corre sobre el mismo motor: lo que pasa en una consulta llega al expediente, y lo que pasa en el expediente llega al portal del cliente.
Las consultas entran por correo, portal o teléfono y caen en una cola común. Cada una tiene responsable, estado y tiempo de respuesta a la vista.

Configurás cada área de práctica con sus tipos de caso, y cada tipo con los campos, documentos y gestiones que le corresponden. Abrir un expediente deja de ser empezar de cero.

Tu logo, tus colores, tu dominio. El cliente ve sus asuntos en castellano claro, manda consultas nuevas y encuentra respuestas en tu base de conocimiento.

Partes, documentos, tareas, plazos, tiempo cargado y consultas del cliente cuelgan del expediente. Quien lo tome mañana entiende dónde quedó.

Los plazos no se escriben a mano: se calculan según el tipo de caso y la jurisdicción, descontando fines de semana y feriados del país que corresponde.

Cargar tiempo desde el caso, en el momento, y llegar a fin de mes con la facturación armada en vez de reconstruida.

Guías, criterios y plantillas de tu firma en un solo lugar, disponibles para el equipo y —lo que elijas— también para tus clientes en el portal.

El chequeo de conflictos corre contra las partes de todos los casos de la firma, y los asuntos sensibles quedan detrás de una muralla ética.
